Ahorra energía en la heladera, el freezer y el lavavajillas con un uso correcto

Ahorra energía en la heladera, el freezer y el lavavajillas con un uso correcto

La heladera, el freezer y el lavavajillas son algunos de los electrodomésticos que más energía consumen en el hogar. Funcionan muchas horas al día y resultan indispensables, pero con algunos ajustes simples en su uso y mantenimiento podés reducir el consumo eléctrico y ahorrar dinero. A continuación, te ofrecemos una guía práctica para aprovechar al máximo tus electrodomésticos sin perder comodidad.
La heladera – pequeños cambios con gran impacto
La heladera está encendida las 24 horas, por lo que cualquier mejora en su eficiencia se nota en la factura de luz.
- Ajustá la temperatura adecuada. Entre 4 °C y 5 °C es suficiente para conservar los alimentos. Cada grado más frío puede aumentar el consumo hasta un 5 %.
- Evitá abrir la puerta innecesariamente. Cada vez que la abrís, entra aire caliente y el motor debe trabajar más para enfriar de nuevo.
- Dejá espacio para la ventilación. Mantené una distancia de al menos 10 cm entre la parte trasera de la heladera y la pared para que el calor se disipe correctamente.
- Limpieza y descongelado. El polvo en la parte trasera o el hielo en las paredes internas hacen que el motor trabaje más. Limpiá las bobinas y descongelá cuando sea necesario.
- No la dejes vacía. Una heladera con poco contenido gasta más energía. Si no está llena, colocá botellas con agua para mantener la temperatura estable.
El freezer – mantené el frío sin gastar de más
El freezer consume más energía que la heladera, especialmente si está en un ambiente cálido o si acumula hielo.
- Temperatura ideal: -18 °C. Es suficiente para conservar los alimentos sin aumentar el consumo.
- Descongelá regularmente. Una capa de hielo de apenas 5 mm puede incrementar el gasto energético hasta un 30 %.
- Llenalo correctamente. Un freezer lleno conserva mejor el frío. Si no tenés mucho contenido, podés ocupar el espacio con botellas de agua.
- Ubicación adecuada. Evitá colocarlo cerca del horno, calefactores o bajo la luz directa del sol.
- Revisá las gomas de la puerta. Si no cierran bien, el frío se escapa y el motor trabaja más.
El lavavajillas – eficiencia en agua y electricidad
Usado correctamente, el lavavajillas puede ser más eficiente que lavar a mano, tanto en agua como en energía.
- Usalo lleno. Un ciclo con media carga consume casi lo mismo que uno completo.
- Elegí el programa eco. Aunque dura más tiempo, calienta el agua de forma gradual y reduce el consumo eléctrico.
- No enjuagues antes. Retirá los restos grandes de comida, pero evitá enjuagar los platos: la mayoría de los modelos modernos no lo necesitan.
- Aprovechá las tarifas horarias. Si tu distribuidora ofrece precios más bajos durante la noche, programá el lavado en esas horas.
- Mantené el filtro limpio. Un filtro sucio reduce la eficiencia del lavado y obliga al motor a trabajar más.
Mantenimiento y renovación – pensá a largo plazo
El uso eficiente ayuda, pero los equipos antiguos pueden seguir consumiendo más de lo necesario. Si tus electrodomésticos tienen más de 10 o 15 años, puede convenir reemplazarlos.
- Buscá la etiqueta de eficiencia energética. En Argentina, los equipos con etiqueta “A” o superior consumen considerablemente menos electricidad.
- Elegí el tamaño adecuado. Un electrodoméstico más grande gasta más, incluso si no lo llenás.
- Reciclá correctamente. Los equipos viejos contienen gases refrigerantes que deben ser tratados de forma segura. Consultá en tu municipio los puntos de recolección.
Pequeños hábitos, grandes resultados
Ahorrar energía no requiere grandes sacrificios, sino constancia y buenos hábitos. Cerrá las puertas rápidamente, usá los programas eco y mantené tus equipos limpios. Con el tiempo, notarás la diferencia en la factura de luz y en el impacto ambiental.
Usar tus electrodomésticos con conciencia no solo reduce el consumo energético, sino que también prolonga su vida útil y contribuye a un hogar más sustentable.













