¿Temperatura demasiado baja? Cómo afecta al cuerpo

¿Temperatura demasiado baja? Cómo afecta al cuerpo

Cuando el termómetro desciende, el cuerpo lo nota de inmediato. Empezamos a tiritar, la piel se enfría y los dedos se vuelven rígidos. Pero ¿qué ocurre realmente dentro del organismo cuando se expone al frío? ¿Y en qué momento deja de ser una simple sensación incómoda para convertirse en un riesgo para la salud? A continuación, te contamos cómo las bajas temperaturas afectan al cuerpo y qué podés hacer para protegerte, especialmente durante los inviernos argentinos, que pueden ser duros en regiones como la Patagonia o la zona cordillerana.
La reacción natural del cuerpo ante el frío
El cuerpo humano busca mantener una temperatura interna cercana a los 37 °C. Cuando el ambiente se enfría, el organismo intenta conservar el calor reduciendo el flujo sanguíneo hacia la piel y las extremidades. Por eso, manos, pies, nariz y orejas se enfrían primero: el cuerpo prioriza mantener calientes los órganos vitales.
Al mismo tiempo, los músculos comienzan a temblar. Esos temblores son contracciones rápidas que generan calor y ayudan a elevar la temperatura corporal. Es una respuesta automática y eficaz, pero consume mucha energía y no puede sostenerse por mucho tiempo.
Cuando el cuerpo se enfría demasiado
Si la exposición al frío es prolongada y el cuerpo pierde más calor del que produce, la temperatura interna empieza a descender. Cuando baja a unos 35 °C, se considera hipotermia leve. Los síntomas pueden incluir:
- Tiritera intensa
- Entumecimiento en dedos y pies
- Cansancio y dificultad para concentrarse
- Movimientos y habla más lentos
En la hipotermia moderada (entre 32 °C y 35 °C), los temblores pueden cesar porque los músculos ya no responden. La persona puede parecer confundida, somnolienta o torpe. Si la temperatura sigue bajando, la situación se vuelve crítica: el corazón y el cerebro dejan de funcionar correctamente, y puede ser mortal sin atención médica urgente.
Frío y sistema circulatorio
Cuando los vasos sanguíneos se contraen, la presión arterial puede aumentar temporalmente. En personas con problemas cardíacos, esto eleva el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular. Además, el corazón debe trabajar más para bombear la sangre, lo que representa un esfuerzo adicional, sobre todo en adultos mayores o personas con enfermedades cardiovasculares.
El frío también reduce la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno de manera eficiente, lo que puede causar fatiga y menor rendimiento físico, incluso con temperaturas moderadamente bajas.
Congelamiento: cuando el tejido se hiela
En condiciones de frío extremo, la piel y los tejidos subyacentes pueden congelarse. Esto ocurre con mayor frecuencia en zonas expuestas como dedos, nariz, mejillas y orejas. El congelamiento comienza con una sensación de ardor o picazón, seguida de entumecimiento. La piel se vuelve pálida o blanquecina, y en casos graves pueden formarse ampollas o producirse daño permanente en el tejido.
Si sospechás un caso de congelamiento, es importante calentar la zona lentamente, preferiblemente con el calor del propio cuerpo. No uses agua caliente ni fuentes de calor directas, ya que pueden agravar la lesión.
El frío dentro del hogar
En muchas regiones de Argentina, especialmente en el sur o en zonas de altura, las viviendas pueden enfriarse considerablemente durante el invierno. Una temperatura interior inferior a 18 °C puede causar rigidez muscular, incomodidad e incluso aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias. Los adultos mayores, los bebés y las personas con problemas de salud son los más vulnerables.
Mantener una temperatura estable y confortable en el hogar no es solo una cuestión de comodidad, sino también de salud. Asegurate de que tu vivienda esté bien aislada, ventilada y con una fuente de calefacción segura.
Cómo protegerte del frío
Hay varias medidas simples que pueden ayudarte a mantener el calor corporal:
- Vestite en capas: varias prendas finas aíslan mejor que una sola gruesa.
- Cuidá las extremidades: usá gorro, guantes y medias térmicas.
- Comé y tomá líquidos regularmente: el cuerpo necesita energía para generar calor.
- Movete: la actividad física mejora la circulación y ayuda a mantener la temperatura.
- Evitá la humedad: la ropa mojada o el sudor aceleran la pérdida de calor.
En interiores, usá mantas, cerrá bien puertas y ventanas, y asegurate de que la calefacción funcione correctamente. Si usás estufas a gas o leña, ventilá el ambiente para evitar intoxicaciones por monóxido de carbono.
Cuando el frío se vuelve peligroso
La mayoría de las personas puede tolerar el frío por períodos cortos, pero la exposición prolongada puede ser grave. Si alguien muestra signos de confusión, somnolencia o deja de tiritar, buscá ayuda médica de inmediato. La hipotermia avanza de forma gradual, pero sus consecuencias pueden ser fatales si no se trata a tiempo.
El frío es parte del invierno argentino, desde las heladas pampeanas hasta los vientos patagónicos. Con la información adecuada y las precauciones necesarias, podés disfrutar de la temporada sin poner en riesgo tu salud.













